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El
niño y sus operaciones.
El ojetivo
nuestro es que el niño o niña se realice el menor número
posible de operaciones en el curso de su vida. Mientras menos sean, mejor
para todos.
Idealmente
antes de los 6 meses debe ser reconstruido el velo del paladar. Con esto
nos aseguramos de darle buenas condiciones para que aprenda a hablar bien.
Si la fisura compromete al velo
y al labio, la reconstrucción de ambos se realiza en el mismo acto
operatorio. Si está afectado solamente el labio, su operación
puede adelantarse al cuarto mes.
Realizadas estas reconstrucciones,
el cierre del paladar duro y de la encía (cierre maxilar) se ve
favorecido y se repara al año y medio de vida.
Todo lo aquí descrito
es la situación ideal, que debe ser acompañada del tratamiento
fonoaudiológico, kinesiológico y ortodóncico.
Después de los 14 años
es posible la complementación con cirugía ortognática
(del esqueleto facial).
El niño
y sus dientes.
Aproximadamente
a los 5 o 6 meses, al niño o niña comenzará a aparecer
sus primeros dientes. Estos son los dientes de leche. Estos dientes son
muy importantes para el niño o niña ya que además
de servir para la alimentación son fundamentales para el crecimiento
y desarrollo de sus huesos maxilares y de su cara en general. Es importante
que asista a controles odontológico, ingiera el mínimo de
golosinas, se cepille adecuadamente y utilice el flúor como se lo
indique el Odontopediatra.
El
niño preescolar.
El niño
entre los tres a cuatro meses comienza a desarrollar sus habilidades y
cualidades que le permiten crecer y comunicarse. Estas son la voz, el lenguaje
y la motricidad (movimientos).
Para lograr
adecuadamente estas condiciones, será ayudado por especialistas
en voz y lenguaje, el FONOAUDIÓLOGO y por un especialista en terapia
física, el KINESIÓLOGO.
Antes de
operar el velo del paladar o inmediatamente después, los papás
llevarán al niño a consultar al fonoaudiólogo. El
fonoaudiólogo les explicará las características del
tratamiento que se realizará, sus etapas y duración y los
papás se comprometerán a trabajar con el hijo o hija.
De este
trabajo realizado entre papás, niño o niña y fonoaudiólogo
sumado al resto de atenciones oportunas, resultará una voz adecuada
y por lo tanto un crecimiento armónico del paciente.
El kinesiólogo
se encargará de preparar los tejidos del labio, fortaleciendo los
músculos que serán operados y posterior a la cirugía,
ayudando en la compresión de la cicatriz y reeducándolo en
su postura y respiración.
¿Qué
debo hacer ahora?
Una vez
que sean dados de alta, el niño o niña acompañado
(a) por la mamá y el papá o la abuelita, deben acudir al
Policlínico de niños fisurados del Servicio de Cirugía
Infantil o a la Unidad de Cirugía Máxilofacial del Hospital.
Allí conocerá al equipo que operará al pequeño
o pequeña una vez que haya alcanzado el desarrollo y peso adecuado
y se le explicará con mayor detalle el plan de tratamiento específico
para su hijo o hija. |